Me da miedo la muerte. Sobre todo me crea mucha angustia el tipo de muerte y la pérdida de las personas a las que quiero. De hecho, casi diría que me da más miedo hacerme vieja que morirme. Lo que quiero decir es que la muerte me impone un gran respeto y no me gustaría que nadie pensara que trivializo sobre el tema, no es esa mi intención pero hay algo que me sorprende de nuestro bendito país con respecto a un tipo de muerte en especial: la muerte de los famosos.
Contando con la obviedad que los famosos… continúa leyendo
Hace una semana hubo un vasto debate en El sentido de la vida del genial Javier Malonda, a raíz de su post Boicot al café (por cierto, recomiendo este post y, por extensión, el blog entero). En él, más o menos, venía a decir que si un hombre y una mujer se molan hay que pasar directamente a la acción y dejar la previa para después:
“Las mujeres acuden a las primeras citas intentando descubrir a los hombres, y no
La vida de campo es para la gente de campo, yo soy rata de ciudad y lo tengo claro.
Acabo de llegar de pasar el fin de semana en un hotel rural del pirineo catalán y lo cierto es que ha valido la pena: “marco incomparable”, excelente comida, “relax” y buena gente, muy buena gente… pero todo ello no quita que estuviera loca por llegar a casa. Esa es la verdad.
Y es que el idílico paisaje con montañas verdes nevadas y maravillosas caídas de agua cristalina es muy bonito, pero por mi parte, al cuarto de hora ya… continúa leyendo
Está antropológica y sociológicamente demostrado que el ser humano es un ser social, o al menos eso es lo básico que yo he aprendido en mi largo deambular académico; lo que está por demostrar es si el ser humano es un ser sociable.
Que somos sociales está claro, solo hay que ver las ciudades: vayas donde vayas solo hay gente por todas partes. Quitando las iglesias, que cada vez están más vacías –y no me extraña- pero ese es otro tema; raro es pasear por una ciudad y no toparte con una docena de colas. En la panadería, en… continúa leyendo
La semana pasada decidí que algo tendría que hacer con mi vida, declaré todos mis pecadillos más notorios en Acto de contrición y me puse manos a la obra. A partir de ahora, -me dije- saldré a hacer footing al menos tres días a la semana, empezando desde hoy mismo.
La verdad es que no sé si es un mensaje divino, una señal celestial o simple casualidad, pero lo cierto es que desde el miércoles no ha parado de llover todos los días y no he podido volver a salir hasta ayer.Para ser francos, tendría… continúa leyendo

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