La semana pasada decidí que algo tendría que hacer con mi vida, declaré todos mis pecadillos más notorios en Acto de contrición y me puse manos a la obra. A partir de ahora, -me dije- saldré a hacer footing al menos tres días a la semana, empezando desde hoy mismo.
La verdad es que no sé si es un mensaje divino, una señal celestial o simple casualidad, pero lo cierto es que desde el miércoles no ha parado de llover todos los días y no he podido volver a salir hasta ayer.Para ser francos, tendría que reconocer que aunque no hubiera llovido ni una gota yo no tenía el cuerpo para muchas carreras. El miércoles, como digo, salí a correr. Tenía la idea de dosificarme un poco puesto que hacía tiempo que no lo hacía… pensé que media hora sería suficiente y calculé mentalmente la meta. La realidad fue que fallé en mis cálculos (por algo una es de letras puras) y tardé 50 minutos en cubrir la distancia prevista. Volví a casa hecha polvo y con la moral por los suelos: ¿por qué tanta gente hace footing y lo hace más rápido y con más arte que yo?
También aprendí que los futbolistas de élite son todos unos vagos. En serio. Lo tengo claro, vamos: que una mindundi como yo, a la vuelta, cuando el simple hecho de mantenerme en pie era una gesta digna de salir en los escritos, con la cara más roja que el culo de un mandril sacara todo el orgullo habido en mí y acelerara el ritmo al llegar al parque que hay cerca de mi casa, todo porque un par de vecinas estaban allí, ¿qué no haría yo en un Bernabéu con 80.000 personas coreando mi nombre? Y cobrando dinero a paladas. Vamos, hombre. Vagos, más que vagos.
En fin, dejando demagogias a un lado, la verdad es que al día siguiente tenía unas agujetas que paqué, con decir que ayer aún me duraban lo digo todo. Lo cierto es que no he abandonado, hoy saldré nuevamente a batirme en duelo con mi pereza pese a que mi abuela diga que correr es de cobardes.

Mis tweets 
Animo que lo consigues. No es fácil encontrar cosas valiosas que no supongan un esfuerzo.
A lo mejor 30 minutos para empezar es mucho. Si no puedes calcular una ruta repite el mismo recorrido algunas veces. Sobretodo no te pares cuando corras, tienes que correr seguido. Y, muy importante, al terminar estira!. Ayudarás a los músculos a recuperarse y tendrás menos agujetas, aparte de que mantienes tu flexibilidad.
Yo a lo mejor (muy a lo mejor, pero que mucho) me pongo también a correr. Pero no para adelgazar, sino para fortalecer las piernas. Antes jugaba al baloncesto y podía subir escaleras e ir de aquí p’allá sin problemas. Ahora no puedo hacer nada, me siento viejo, chocho, y desengrasado.
Recuerda proveerte de una caja de donettes para después de correr. Que el deporte, aparte de cansar mucho, da mucha hambre.
Suerte.
Besotes.