El efecto manta rosa
8 03 2008El origen de todo esto es una historia muy larga que tampoco me puedo permitir contar, no vaya a ser que por casualidades de la vida alguien de mi curro tope con este blog y yo pierda la libertad que supone poder escribir lo que me dé la real gana. La cuestión es que por culpa de una manta me veo como me veo.
Suelo llegar temprano a la oficina, un cuarto de hora o veinte minutos antes de las ocho. Me gusta organizarme el dÃa en esos minutos previos al inicio de la jornada laboral. No llevaba ni dos minutos sentada en mi sitio, arrancando el PC y revisando la agenda, cuando me veo al mismÃsimo director entrando por la puerta.
- Buenos dÃas.
Hay frases que no son lo que parecen. No os puedo explicar el tono, ni la cara, ni el entorno, pero en realidad aquella frase querÃa decir:
- Van a rodar cabezas.
Lo cierto es que no iban a rodar cabezas sino que ya habÃan rodado: el dÃa anterior habÃan despedido a una compañera, después de once años de servicio. La razón ya os la he dicho antes: una manta… Y hasta aquà puedo leer.
El director habÃa venido a mi división a comunicárselo a los Jefes de Departamento; Radio Macuto se encargó de hacer el resto. Hasta aquà todo es mera anécdota: el aleteo de una mariposa en Hong Kong. La tormenta llegarÃa el dÃa después en forma de nubarrón localizado ENCIMA DE MI CABEZA.
Si ya me jode no poder tomar mis propias decisiones, podéis imaginaros lo que me debe de joder que me afecten las decisiones ajenas. Alguien decide patear a un compañero en la otra punta de la empresa y yo noto el patadón en mi trasero (al primero que ponga en duda la teorÃa del efecto mariposa le pego una patada en la boca).
El mismo viernes por la mañana, mi jefe me convoca a una reunión urgente y exprés. Bastaron un par de minutos para captar el mensaje: alguien tiene que hacer la faena que hacÃa la de la manta rosa y adivina quién va a hacerlo.
- Es algo temporal. En dos semanas vuelve el jefe de la división del Quinto Pino y tomaremos decisiones al respecto. Aprovechando las circunstancias, va a reestructurarse todo el Departamento pero de momento: te ha tocado ponerte las pilas.
Asà que asÃn me veo: saturada de faena, comiéndome marrones propios y ajenos. El viernes acabé exhausta y eso que solo fue el primer dÃa de mi nueva vida laboral. ¿PodrÃa esto tener algo que ver con mis sueños?
Solo digo que el dÃa de antes también habÃa tenido un sueño muy raro: estaba en un paseo marÃtimo, tratando de llegar a la playa pero habÃa unas serpientes por todo el paseo que me impedÃan acceder a ella. No escribà sobre ello en el blog porque pensé que serÃa reincidente escribir otra vez sobre los sueños que tengo. Pero empiezo a creer que mi destino está tratando de decirme algo y yo no sé cómo interpretarlo.
Si hubiera soñado con una manta lo hubiera entendido todo.
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En fin, cómprate una manta…
oye, de lo del sueño de los dedos-muñón: yo también lo he soñado un par de veces, y en un libro antiguo que tiene mi suegra pone que es que te sientes incompleta, que no has realizado tus aspiraciones. Chungo… pero no te lo tomes al pie de la letra y no te emparanoies, porfa.
y de lo de la manta… mejor cómprate un saco de dormir, por lo de meter horas extras en la oficina…
Gracias, dudo: creo que esa interpretación me sirve pero, tranquila, no me emparanoio, ya lo tengo asumido.
En cuanto a las horas extras, paso: me lo prohÃbe mi “religión”, asà que lo que rinda en ocho horas es lo que hay, el resto para el dÃa siguiente.
Paciencia, querida. Cómprate tu una manta azul… a ver que pasa…
Y por lo que explicas de los sueños, estoy muy de acuedo contigo. BASTA YA de sueños que no entiendes! Desde aquà le pido a los de arriba que sean CLAR@S!
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