Abr 052008

El otro día discutíamos con los padres de unos amigos sobre la dificultad de los jóvenes actuales a la hora de afrontar el pago de la hipoteca. Cada generación defendía lo contrario: nosotros, los treintañeros, decíamos que ahora es todo más complicado; ellos, los casi jubilados, que sus tiempos eran más difíciles:

-Ahora lo queréis todo: viajar, salir los fines de semana, tener el último capricho… Nosotros solo trabajábamos para pagar el piso y ahorrar, haciendo horas extra todos los días sin apenas vida social…

Reconozco que la vida de nuestros padres no fue fácil. Aquella España del franquismo no era nada parecido a un paraíso, es cierto. La mayoría de ellos se vieron obligados a dejar sus raíces para prosperar fuera y eso debe de ser muy duro. Pero ¿y ahora?

1. Para empezar, quienes estudian según qué carreras han de salir fuera para tener las oportunidades que se merecen: en España, la I+D da risa. En aquellos tiempos, personas sin ninguna formación podían emigrar a Alemania, Francia o Bélgica, a buscar empleos no cualificados. Ahora cuesta encontrar un trabajo digno aquí incluso teniendo formación universitaria, másters e idiomas. A veces, incluso con todo esto puedes llegar a cobrar mil euros: ¿os suena lo de la generación de mileuristas? Seguro que ellos no saben ni lo que significa.

2. Mi próxima hipoteca supondrá el 100% de mi sueldo y parte del de mi marido, y así durante 30 años. Antes las madres se quedaban en casa: en el caso del que hablo, éramos dos parejas de jóvenes treintañeros, 3 de 4 de nuestras madres se quedaron en casa a cuidar de los hijos mientras los padres iban a trabajar. En mi caso, mi madre sí trabajaba porque era separada. Por tanto, con un sueldo llegaban más o menos a final de mes. Ahora mi sueldo es imprescindible para pagar la hipoteca. No tengo opción.

3. Es cierto que los jóvenes de hoy viajamos más. Hemos crecido en democracia, queremos conocer algo más que el sol y la playa, no hay fronteras en Europa, viajamos libremente y sabemos idiomas. En los tiempos de nuestros padres, los jóvenes europeos (británicos, nórdicos, etc) eran los que disfrutaban de ese privilegio. Los tiempos han cambiado y viajar forma parte de nuestra cultura: los vuelos de bajo coste nos permiten alguna escapada de vez en cuando pero, aún así, los jóvenes españoles no somos los más viajeros de Europa (en parte por las diferencias en el coste de la vida debido a la desigualdad de sueldos).

4. Mi madre es pensionista, las madres de mis amigos no trabajan (fuera de casa) y sus padres o están jubilados o pensando en la jubilación. De aquí a 30 años no sabemos si nosotros podremos jubilarnos antes de los 65: no paran de sonar campanas sobre el retraso de la edad de jubilación. Dejaremos de pagar la hipoteca poco antes de jubilarnos pero no sabemos cuándo ni quién pagará nuestra pensión.

5. En los tiempos de nuestros padres el fenómeno de la inmigración era algo más bien interno. Los movimientos migratorios se producían entre comunidades (hacia Madrid, Catalunya y País Vasco, principalmente) o hacia Alemania, Francia o Bélgica, principalmente. Ahora, a España llegan diariamente inmigrantes del Norte de África, Este de Europa y Suramérica. Espero que esto no suene xenófobo –no es mi intención, ni muchísimo menos- pero en mi opinión la inmigración descontrolada provoca una precarización de los empleos no cualificados. No echo la culpa a los inmigrantes de ese fenómeno, sino a los empresarios que se aprovechan del momento para aumentar sus capitales a costa de la explotación de los inmigrantes.

6. El franquismo ha sido la época más oscura de nuestra historia reciente: carecían de ciertas libertades básicas… no obstante, muchos padres hablan con nostalgia de los guateques de aquellos tiempos y la seguridad ciudadana de la que disfrutaban. Es cierto que, siempre desde la clandestinidad y jugándose la libertad física, buscaban la información como un tesoro muy preciado. Hoy en día disfrutamos de la democracia pero somos esclavos del pensamiento único, la banalización de la información y de la libertad. Aquellas generaciones que dicen que lucharon por las libertades ahora forman parte del stablishment: son los jefes que nos pagan una miseria, los banqueros a quienes pagamos el yate y el jet privado, los especuladores a quienes compramos los pisos a precios de escándalo o los mandatarios que nos oprimen a fuerza de controlarlo todo.

7. En mi vivienda actual no puedo tener hijos porque no tengo espacio físico donde meterlos: vivo en un piso con dos habitaciones, una para mí y mi marido y la otra para mi abuela, que vive con nosotros. Cuando nos cambiemos de piso, tendremos cuatro habitaciones pero escasas posibilidades de afrontar el gasto que supone un hijo (aparte del riesgo laboral que supone para mí quedarme embarazada al año de entrar en la empresa). En mi familia somos siete hermanos, en la familia de mi marido, tres, y en la de mis amigos, dos por cabeza: sale una media de 3,5 hijos por pareja en la generación de nuestros padres. En nuestra generación yo y mi marido no tenemos hijos y mis amigos tienen uno: sale una media de 0,5.

He hablado de mi caso y hago la comparativa sólo con la generación de mis amigos y mía, y la de nuestros padres pero ¿crees que este caso es aislado o es la media nacional? Me interesa mucho tu punto de vista: espero tus comentarios.

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17 Comentarios to “Las siete diferencias”

  1. Nicolas says:

    Una cosa te equivocas: en el franquismo la emigración no era un problema “interno”, era eminentemente externa y una política de estado. ¿Has contabilizado cuantos españoles hay en Argentina, México, Venezuela?

  2. Tienes toda la razón, Nicolás, pero no sé si fue exactamente en los 60-70 cuando se produjo el boom de la emigración hacia Suramérica, creo que fue anterior pero tendría que documentarme mejor.
    Gracias por tu aportación.

  3. Lynze says:

    Sigo pensando que nos gusta tenerlo todo: un buen ordenador, un buen coche, una buena casa, no privarnos de salir el fin de semana (ya que para eso trabajamos durante 5 días), tomar un café si nos apetece, irnos de vacaciones… Hemos nacido en una sociedad que por suerte nuestros padres han construido con mucho sacrificio.
    Recuerdo cuando mi padre algunas veces no tenía días de fiesta entre semana y podía tirarse tres semanas seguidas o cuando se iba de viaje a montar máquinas paletizadoras y se tiraba un mes o dos. Su horario empezaba (sino antes) de 7 de la mañana hasta (en principio) las 8 de la noche con una hora para comer y 15 minutos para el bocadillo del desayuno. Las vacaciones eran las justas y recuerdo que nos íbamos de camping porque era relativamente más barato (aunque eso no pasó hasta que yo tuve 5 o 6 años).
    Mi madre no trabajaba fuera de casa y administraba la economía como podía para llegar a fin de mes. En algunos casos (puntuales) no podía pagar a la señora Dolores (la del colmado) y lo hacía al final de semana que era cuando cobraba mi padre (por eso ella sigue llamándole al sueldo semanada). Cuidaba de mí, se ocupaba de la casa y todo el trabajo que conlleva.
    Todo esto es un mínimo resumen de lo que llegaron a sufrir para seguir adelante, así que, no sé hasta qué punto nos podemos quejar. Quizás estamos en la misma situación. No queremos sacrificarnos más de lo necesario porque ya venimos de una posición muy cómoda y volver atrás no le gusta a nadie. A mí también me gusta disfrutar de lo bueno de la vida (como creo que a todo el mundo), pero ¿hasta dónde estás dispuesto a sacrificar para tener un futuro mejor?
    Por cierto, acabo de ver a un chaval que no tendrá más de 25 o 26 años que va con un cochazo (nuevo está sobre los 8 millones de las antiguas pesetas) que ya me gustaría tener a mí.
    Perdón por el rollazo, pero no me he podido resistir… ;)

  4. Claro, en ningún momento digo que nuestros padres no hicieran sacrificios y estoy de acuerdo que a las nuevas generaciones nos parece injusto tener que sacrificarnos de esta manera… pero tus padres me sirven de ejemplo: tu padre trabajó un montón de horas, vale, pero mientras tu madre te crió y disfrutó de ese previlegio que es ver crecer a tus hijos. Hoy en día las mujeres no podemos cuidar de nuestros hijos, pagaremos un dineral para meterlos en guarderías antes del año para irnos a trabajar para pagar la hipoteca. Las horas extra son algo del pasado, en la mayoría de los casos, si las echas ni te las pagan… y mucha gente trabaja fuera de donde vive porque los pisos en las ciudades valen un riñón y parte del otro, así que acabas viviendo en pueblos dormitorios de los que sales a las 7 y vuelves a las 7 después de tragarte dos o tres horas de atascos o retrasos en los transportes públicos.
    Evidentemente hemos evolucionado pero los problemas, aunque sean otros, pueden ser igual de graves.

  5. Isita says:

    ¡ Dios mío ! Menudo tema más complicado has sacado a la luz… Sólo tengo que decir que yo estaba allí, y es muy difícil afrontar la visión de la generación de nuestros padres. A ellos les es difícil ponerse en nuestra piel, y nosotros continuamos sin comprenderlos.
    El otro día estabas presente en la conversación, pero esa disputa con mis padres y mis suegros la hemos tenido cientos de veces, y yo digo que acaba en tablas. Ellos tuvieron unas dificultades que sólo hemos visto desde la inocencia de la infancia, y ellos bastante tienen con aguantar el tipo, y no escandalizarse con el comportamiento de los “jóvenes de hoy en día”.
    Lo dicho, un tema peliagudo, sin solución posible. Por cierto, tengo 30 años, 1 hijo (y pensando en el segundo) y he podido decidir entre quedarme en casa o seguir mi carrera laboral (poco exitosa); eso sí, no tengo ni un cochazo de lujo, ni me permito el lujo de pegarme unas espectaculares vacaciones cada año.
    Saludos.

  6. Deberían cambiar la frase de “cualquier tiempo pasado fue mejor” a “cualquier tiempo pasado fue mucho más difícil!” de la cantidad de veces que he escuchado esto último.

    Las cosas actualmente no están para nada fáciles para ninguno de los compañeros que conozco (universitarios y trabajando en sectores demandados). Sufrimos dificultades totalmente diferentes a las que han vividos nuestros padres, pero como en cualquier otra época no queda más remedio que intentar tirar hacia delante como se pueda…

  7. dudo says:

    suscribo casi al cien por cien. yo no sé de qué nivel económico estáis hablando, pero voy a contar mi caso: mi padre sí, se eslomó currando, y lo sigue haciendo, pero mi madre pudo dejar su trabajo cuando yo nací para criarnos a tiempo completo a mi hermano y a mi. hicieron sacrificios enormes que sirvieron para darme dos licenciaturas universitarias, dos titulitos que hoy contemplo inútilmente mientras desempeño un trabajo de administrativa por bastante menos de mil euros. mi sueldo, aunque cutre, es imprescindible para llegar a fin. de mes, y eso que mi marido es funcionario. no tengo internet en casa, ni línea de teléfono, porque no me llega. así de simple. sí, viajo todos los años al extranjero o por españa, con la mochila y la tienda de campaña, o a las casas de los múltiples amigos que tengo la suerte de tener, y que viven desperdigados por todo el globo. sobra decir que en éstos viajes nos alimentamos a base de sanwiches de paté. mi coche tiene diez años, y más vale que dure diez más. mi marido va a currar en bus todos los días, porque vivimos en un pueblo (no nos llegaba para un piso en la capital). tengo un hijo en camino y hago números pensando en guarderías, públicas, por supuesto, porque las privadas se comerían mi sueldo entero y un pico más. y tengo suerte, porque mi marido y yo tenemos jornada contínua y tendremos todas las tardes y fines de semana libres para estar con nuestro pequeño. y para darle amor, porque muchas otras cosas no le vamos a poder dar.
    dicho ésto, estoy peor que mis padres a mi edad? creo que no. yo he podido estudiar, he viajado… pero creo que tampoco estoy mejor.
    ufff, qué rollo. pero qué agusto me he quedado.
    el tema es de lo más interesante.
    saludos.

  8. Pawer says:

    Nos dicen que ahora estamos mejor… pues por un lado pienso “Menos mal, sólo faltaría que tras 30 años de democracia, paz, y desarrollo contínuo estuviésemos peor!”. Pero por otro lado lo dudo: mis padres pagaron su primer piso en apenas 10 años, el siguiente en menos, y en nuestra tercera mudanza, ya a una ciudad grande, en poco más de esos 10 años. Y es que parece que no nos acordamos también de un cosa: el coste de la vida es más estable ahora, y esto, paradójicamente, no nos viene nada bien a algunos. Me explico.

    A principios de los 80 cobrar 100.000 ptas (600€) era un dineral, y si tu pareja trabajaba, podíais pagar el piso en, digamos, 10 años. Supongamos que tienes 25 años, una carrera terminada y un par de años de experiencia.

    Ahora dejamos pasar unos cuantos años: la inflación sube una barbaridad, ahora cobrais cada uno 150000 (unos 900€, sigo suponiendo que tienes un buen sueldo) pero te cunde como antes los 100000 por el coste de la vida… pero si antes pagabais casi un sueldo de hipoteca, ahora resulta que esa hipoteca es sólo el 60% de tu sueldo, así que puedes elegir seguir pagando eso y darte lujitos o pagar más y adelantar el final de los pagos.

    En resumen, por mi experiencia familiar (sin ser ricos nunca hemos tenido problemas para vivir relativamente bien) sólo puedo decir que ahora las cosas están mas complicadas porque no se ve el final del túnel: se intentan estabilizar los sueldos y la inflación, y los intereses están muy bajos en comparación… pero eso significa que una hipoteca a 40 años será realmente de 40 años… y yo no he cumplido aún esa edad, así que si pidiese una, estaría pagándola ¡la mayor parte de mi vida! (aunque espero vivir para siempre, como todos).

  9. la_desheredada says:

    Tengo 30 años, y una hija de 6. Entre mi pareja y yo ganamos algo más de 3000 euros al mes y con la hipoteca, el coche, las facturas y los gastos “mínimos” llegamos justos a fin de mes. En mi casa cada gasto extra debe estar planificado, o no se puede. Comprar ropa, salir a cenar, y por supuesto los viajes… Hay cosas de las que podríamos prescindir, y por supuesto prescindimos muchas veces, porque tenemos claro que todo no se puede. La gran asignatura pendiente es el tiempo que tenemos para disfrutar de nuestra hija, que es escaso, y en esa dirección van todos nuestros esfuerzos… No sabría decirte si vivimos mejor o peor que nuestros padres. Hay cosas en las que obviamente hemos mejorado (educación, viajes, libertades…) y sobre todo hemos perdido en la capacidad de sacrificio y la crianza de los hijos.

  10. Sé lo que es tener que irse fuera porque en España el empleo está cada vez más difícil. Tengo 29 años y soy soltera. Debo decir que el vivir sola es muy caro y eso sin tener hijos ni cargas familiares. No quiero pensar en cómo sería la situación de nuestros padres en el mundo actual. Mi madre también dejó de trabajar para criarnos a mi hermana y a mí. Mis padres empezaron con nada pero consiguieron trabajo nada más acabar la carrera y pudieron ascender. A los 26 años se compraron un piso y lo pagaron en 20 años con un interés al 18%. Hoy en día quién puede hacer eso? Yo estuve hablando con mi madre este finde sobre el tema, y ella está alucinada con el coste de los pisos hoy en día. Si a eso le sumamos que conseguir un empleo estable en España es algo así como ganar la lotería, entonces sabremos porqué hay tantos treintañeros viviendo con sus padres. Y ya que no pueden tener su propia casa, creo que es normal que quieran viajar y desconectar un poco.

    Todo el mundo estudia, y las carreras se hacen cada vez más difíciles (yo hice ingeniería), acabas a los veintilargos, no tienes curro o tienes curros de mierda temporales que no compensan todos los quebraderos de cabeza que has tenido; si tienes pareja estable, no te puedes ir a vivir con ella y si no la tienes tampoco puedes abandonar el nido familiar porque no sabes si dentro de dos meses podrás seguir pagando el alquiler. Seguimos tirando dinero en alquileres porque con nuestra mierda de sueldos no podemos comprar nada. Y más si vives solo.

    No tienes cargas familiares, sigues siendo joven y soñando con un mundo mejor, has pasado penurias en la carrera para nada y estás largo tiempo en el paro. Alguien pregunta porqué viajamos más (con lo barato que está ahora)?

    Otra cosa es que esta mierda de sistema nos hace sentir vacíos, algo que mueve al consumismo. Se gasta en tonterías y la rueda sigue girando.

    Perdón por el coñazo (y todos los “mierda” que he soltado), pero yo también ando con el tema en la cabeza, y si no, echadle un ojo a mi último post…

  11. Veo que he tocado la fibra… gracias por vuestros comentarios: sólo hacen que confirmar mi teoría: los problemas entre generaciones son distintos pero pueden ser igual de “graves”.

    La Petite… voy a leer ese post a ver qué dices.

  12. rosa says:

    Te has referido a temas económicos, sobretodo.
    Pero yo quizá lo extendería más a temas culturales y de cambio de roles en la sociedad.

    Tienes razón en todos los puntos. Y también me subleva la ligereza con que lindezas sobre “qué facil lo téneis” salen de bocas casi dementes.

    Te pondré un ejemplo.
    Mis padres, trabajadores, emigrantes, humildes, trabajaron hasta la saciedad para darnos a mi hermano y a mí un futuro “asegurado”.
    No sólo no fue asegurado sino que todavía estoy esperando que “alguien” les devuelva a mis padres todas sus esperanzas.
    Ellos trabajaron para tener su piso. Porque sin un piso no eras nadie.
    Ahora esto no es así.
    No sólo no se puede tener piso sino que, además, si no has viajado o tienes idiomas no cabes en el mundo laboral.
    Por tanto, ahora no se priman valores como el sacrificio. Ahora se prima la competitividad.
    Y eso, es lo que nos está destruyendo.

  13. Pawer says:

    Una última cosa: pienso que el principal problema en el tema de las casas es que se paga lo mismo de hipoteca que de alquiler.
    Si pudiésemos encontrar un piso mono, con 2 o tres habitaciones por 600€/mes, aunque fuese a las afueras de la ciudad, no me compraría un piso en la vida.
    Si sólo usas la casa para vivir, comprar no es una inversión, pero eso es algo que en España tenemos metido en la cabeza y va a costar corregirlo: tener derecho a una vivienda digna no es lo mismo que tener derecho a comprar una casa.

    A los españoles nos fastidia mucho la “movilidad laboral”, incluso cuando no tenemos una familia que requiera estabilidad. Si los pisos fuesen del estado y simplemente los alquilásemos, podríamos cambiar de casa según nuestras necesidades (y nivel de vida), sin peligro a que una subida de intereses o la inestabilidad laboral nos hiciesen imposible pagar una hipoteca.

  14. lalala says:

    lalalaalalala todos son tontos

  15. contactos says:

    Yo antes de plantearme si son estos tiempos mas dificiles o los tiempos de nuestros padres, pienso en que son dos coyunturas diferentes, con cada una lo suyo.
    Pero en realidad empatamos. Los que si van a perder van a ser nuestros hijos, que ello encima van a tener que aguantar unos problemas medioambientales que no veas, ademas de superpoblacion y demas.

  16. buskando futuro!! says:

    hola….mirenn mi caso vivo en suramerik y tengo 14 años me quiero ir para aya a trabajar (odbio al finalizar mis estudios) o noc a hacer alguna especializacion en lo q decida estudiar…………………………………………………………………………pero nocc…………………………..alguien diga algoo?????????¿??¿?¿?¿?¿ seraaaaaa?¿?¿¿?¿ q hagoo?¿?¿? con tantas cosas ke dicenn¡’¡¡¡¡ me confundieronn!!!!!!!!!!!

  17. Carlos says:

    Es así, no asín :P
    Está bien todo lo que dicen pero sois jóvenes y con no demasiada experiencia de la vida

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