Sep 072008
Hace unos días escribía sobre la Operación Otoño; acababa de averiguar que la báscula del baño estaba poseída por el mismísimo demonio: llevaba casi un mes devolviéndome la misma cifra diabólica: 66.6 Kgs. El único exorcismo posible era ponerme a dieta pero es mencionar esa palabra y venirme unas ganas enormes de asaltar la nevera, así que decidí tomármelo con calma… a mi ritmo (bastante tenía yo ya con la depresión postvacacional).
Las grandes decisiones requieren pequeños cambios así que empecé por renunciar al segundo café con leche… continúa leyendo

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