” A cada lerdo le llega su San Martín ”
Albert Einstein revolucionó la ciencia a principios del siglo XX gracias a dos cosas: una inteligencia superdotada y una imaginación ilimitada; juntando estas dos variables se obtiene uno de los genios universales más destacables de nuestra historia. Lo peligroso viene cuando se corrompen las mismas variables y se juntan una inteligencia mononeuronal y una imaginación atómica. De aquí puede surgir cualquier cosa, incluso presidentes de gobierno, pero no he venido a hablar de política sino de la imaginación enfermiza del personal.
Imagina que sin comerlo ni beberlo formas parte del fuego cruzado entre dos contendientes. Hay una estúpida ley… continúa leyendo
Ya aviso que escribo este post con la bilis y quizás sea difícil razonar desde la rabia incontenible. Es posible que caiga en la demagogia pero desde ella se arruinan vidas en estos días de crisis y me importa tres pares de ovarios quedar bien o mal. No busco adeptos o detractores, simplemente tengo que vomitar.
No sé cómo hemos llegado -o sí- pero lo cierto es que aquí estamos, en este lugar que todo el mundo llama crisis. Al calor de esa palabra muchos se están frotando las manos mientras a los de siempre nos cuesta entender cómo… continúa leyendo
Aseguran los guruses y gurusas de esta moda que es la opinión pseudocientífica que la interrelación entre cuerpo y mente es tan bestial que si te pica un huevo es posible que ello se deba a alguna frustración que desarrollaste durante la etapa fálica. Esto viene a cuento porque anoche yo sufrí una gastroenteritis de caballo a menos de diez horas de empezar a currar después de tres semanas de vacaciones y no sé si justificarlo con lo psicosomático o pensar mal del estado de las patas de cerdo a la brasa que me trinqué para comer; la cuestión es… continúa leyendo
- Menos mal que vamos hacia la desertización y no hacia la glaciación porque sino…
Soltó por su bocaza la vecina, el otro día.
Conté hasta catorce mil y decidí seguir con lo mío sin apartar la mirada de la pantalla. Es cierto que hice el amago de soltarle una de mis perlas, giré la cabeza y pensé: -Hay veces que es más humillante un silencio que un insulto. Pero no se dio por aludida y siguió:
- Con lo bien que se está en estos días de calorcito y sol. ¿Te imaginas todo el año

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