RSS Feed LVEA | Escribe tu e-mail:

A propósito de Dexter

26 11 2008

- Un gilipollas es como la energía: no se crea ni desaparece, sino que se transforma.

Es lo que pensé en aquel momento pero no tuve el valor de decírselo. Soy asín. A menudo me pasa como a Dexter Morgan, el genial protagonista de Dexter: una voz interna me habla a la vez que converso con algunas personas. Por eso me identifico tanto con ese personaje… pero, tranquilos, de momento no me dedico a descuartizar indeseables. No podría ser una psicópata: no soporto la sangre y tengo excesivamente desarrollado eso que llaman remordimientos.

Lo cierto es que aunque soy una persona bastante locuaz creo que es mejor callar y decirte las cosas para ti mismo. Eso puede llevar a cierta confusión porque a menudo me pasa que creo que he dicho lo que en realidad sólo he pensado y es un follón, sobre todo si tienes memoria de pez, como es mi caso. Puede resultar gracioso pero es un problema porque cuando piensas tanto en las cosas suele pasar que a la hora de la verdad ya no tienes nada que decir y puede dar la impresión de que pasas de todo cuando en realidad llevas tiempo sin pensar en otra cosa. Es uno de esos casos en que sabes que si dices la verdad nadie te va a creer así que optas por callar y dejar que piensen lo que quieran.

-La sociabilidad es sólo una gran sonrisa y ésta no es más que dientes.

No es un pensamiento propio, es de Jack Kerouac, pero me parecía demasiado absurdo decirle una frase de Jack Kerouac a alguien que no sabe que Jack Kerouac ha existido. La situación podría derivar en un gag cómico cuando en realidad era un momento algo tenso así que opté por callar y que pensara de mí que soy una asocial, una intransigente, una insolente y una estúpida.

Como Dexter Morgan.

Comparte:
  • Meneame
  • Technorati
  • Wikio
  • TwitThis
  • Google
  • del.icio.us
  • Facebook
  • Digg
  • Reddit
  • E-mail this story to a friend!
  • Print this article!

Etiquetas: asocial | Dexter Morgan | sociabilidad

Otros artículos similares: Café con leche en vaso y con la leche natural | La velocidad y el tocino | Metamorfosis de un sueño | 31 de agosto: BlogDay



Metamorfosis de un sueño

1 11 2008

Llevo una racha de toma de decisiones que por fin está acabando. Empecé dejando la cafeína, el sábado pasado perpetré finalmente mi separación definitiva de Microsoft (estoy escribiendo este post con un flamante MacBook del que estoy totalmente enamorada) y ayer acabamos con un sueño que empezaba a convertirse en pesadilla.

Hace un año aproximadamente, cuando la crisis era sólo una amenaza fantasma, nos embarcamos en la ilusionante aventura de cambiarnos de vivienda. Actualmente vivimos tres personas en una casa antigua de sólo dos habitaciones más un pequeño estudio (que no da ni para poner una cama). Aquí vivimos mi marido y yo con mi abuela, de 82 años, y el Bitxo (un yorkshire adorable).

Somos jóvenes y la intimidad que nos queda es poca; además la convivencia a menudo es muy difícil por lo que poder tener un piso más amplio donde tener nuestro propio espacio era un sueño fascinante, así que en julio del año pasado nos comprometimos para comprar un dúplex de nueva obra justo en frente de nuestra casa actual.

Aportamos 22.000 euros como entrada más un total de 3.800 euros en gastos de cambios respecto al original (diferente suelo, preinstalación de aire acondicionado y descalcificador de agua, etc). A medida que iban pasado los meses y, en especial, a partir de este verano empezamos a ver que las cuentas hechas concienzudamente hace año y medio se habían ido diluyendo por momentos. El valor del piso nuevo no bajaba (72M de las antiguas pesetas, sin IVA ni gastos de hipoteca) pero el de nuestra casa sí (de 45M a 35M y bajando) y el creciente diferencial debería ser cargado a la futura hipoteca a un interés que no paraba de crecer mes a mes.

Cuando nos embarcarmos en la aventura contábamos con la venta consentida del piso de mi abuela pero viendo que su actitud era peor que negativa al respecto dedicimos jugarnos sólo lo nuestro aunque muy en parte el origen del cambio de vivienda había sido ella. La convivencia sigue siendo complicada a menudo pero al menos ahora no tenemos miedo al futuro.

Desde hace un par de semanas venimos hablando del cambio de vivienda y poco a poco hemos ido valorando que lo que, en principio podía ser un sueño tenía visos de convertirse en la peor de nuestras pesadillas. Recalculadas las cuentas el coste de la posible hipoteca era una temeridad; nuestros números ya no cuadraban así que con todo nuestro dolor y dando por perdidos los 22.000€ de la entrada fuimos a hablar con el constructor ayer por la tarde para comunicarle nuestra decisión irrevocable: renunciamos a la compra de nuestro piso.

Si existe un constructor honrado en España, cosa que dudaba, hemos ido a dar con él. Se tomó mejor de lo que esperábamos nuestra decisión (y eso que no tiene vendido ni uno de los 11 pisos) y nos dijo que nos devolvería el dinero de la entrada en cuanto lo vendiera. Sólo nos dijo que, en caso de que lo vendiera pero tuviera que cambiar algo de lo que nosotros habíamos cambiado (pusimos platos de ducha en vez de bañeras, no alicatamos algunas paredes del baño ni de la cocina, etc…) lo deduciría de nuestro dinero aportado. Nos ofreció alguna otra posibilidad (como un alquiler con derecho a compra, etc)… Entramos a la reunión con 25.800€ perdidos y por lo menos parece que podemos recuperar 22.000 algún día.

Ni duda cabe que la paz que nos embarga hoy no vale ese dinero. Hemos renunciado (me gusta más pensar que aparcado) a un sueño pero también nos hemos librado de una horrible pesadilla. Empiezas aprendiendo a practicar la toma de pequeñas e insignificantes decisiones un buen día y acabas retomando y controlando el resto de tu vida. Y esa sensación no tiene precio…

Todo lo demás: tarjeta Mastercard.

Comparte:
  • Meneame
  • Technorati
  • Wikio
  • TwitThis
  • Google
  • del.icio.us
  • Facebook
  • Digg
  • Reddit
  • E-mail this story to a friend!
  • Print this article!

Etiquetas: cambio de vivienda | crisis inmobiliaria | renunciar a un sueño | venta de pisos

Otros artículos similares: Síndrome de abstinencia | Un sueño me espera | Cómo perder 5 kilos y no morir (de hambre) en el intento | Madonna, Londres y Victoria Beckham (parte I)



Síndrome de abstinencia

15 10 2008

Han pasado 10 días desde que comencé mi vida descafeinada y casi podría decir que la prueba ha sido superada. De todas maneras, todavía me quedan 20 días por delante para cumplir el reto que me planteé inicialmente pero creo que lo peor ya lo he pasado y, después de buscar bastante información al respecto, creo que todo lo que he pasado estos días ha sido un síndrome de abstinencia en toda regla.

Hoy ha sido la primera mañana que todo ha vuelto totalmente a la normalidad: me he despertado (sin necesidad de despertador) a las cinco y cuarto y me he puesto a escribir (para los que tienen tantas dudas sobre a qué hora me acuesto ayer me acosté pasadas las once de la noche). La semana pasada me levantaba sobre las seis de la mañana y totalmente obligada, con un dolor de cabeza insoportable y una desgana desesperante. Agradezco vuestro apoyo y no os animo a que dejéis el café si con ello os sentís bien. Yo, de momento, no veo que haya ganado demasiado con ello, excepto unos dolores de cabeza históricos y un malestar general irritante los primeros 7-8 días.

En cuanto a lo de desmicrosoftarme, tengo casi vendido mi portátil y para Reyes espero haberme sacado con pequeñas chapucillas la pasta que necesito para comprarme un MacBook. Pensaba que Apple aprovecharía la crisis para bajar el precio de sus portátiles pero al Sr. Jobs la crisis le importa tres pares de narices así que esperaré a ver qué pasa con el variable mercado de los laptops para tomar una decisión a finales de año.

Aparte de estos dos retos, estoy pensando seriamente en darle un giro al blog (tanto en diseño como en contenido) pero es bastante más a medio y largo plazo así que ya iré reflejándolo. De momento, esta tarde he quedado para asistir a mi primera TwittParty y el mes que viene iré al Congreso de Webmasters de Madrid (a ver qué aprendo).

Que mi vida puede ser descafeinada pero no aburrida.

Comparte:
  • Meneame
  • Technorati
  • Wikio
  • TwitThis
  • Google
  • del.icio.us
  • Facebook
  • Digg
  • Reddit
  • E-mail this story to a friend!
  • Print this article!

Etiquetas: díndrome de abstinencia | nuevos retos | vida descafeinada

Otros artículos similares: Vida descafeinada | Metamorfosis de un sueño | Cómo perder 5 kilos y no morir (de hambre) en el intento | Madonna, Londres y Victoria Beckham (parte I)






Blog alojado en dinahosting escrito por PilixForever | lavidaesasin.net 2007-2008