El otro día discutíamos con los padres de unos amigos sobre la dificultad de los jóvenes actuales a la hora de afrontar el pago de la hipoteca. Cada generación defendía lo contrario: nosotros, los treintañeros, decíamos que ahora es todo más complicado; ellos, los casi jubilados, que sus tiempos eran más difíciles:
-Ahora lo queréis todo: viajar, salir los fines de semana, tener el último capricho… Nosotros solo trabajábamos para pagar el piso y ahorrar, haciendo horas extra todos los días sin apenas vida social…
Reconozco que la vida de nuestros padres no fue fácil. Aquella España del franquismo no era nada parecido a un paraíso, es cierto. La mayoría de ellos se vieron obligados a dejar sus raíces para prosperar fuera y eso debe de ser muy duro. Pero ¿y ahora?
1. Para empezar, quienes estudian según qué carreras han de salir fuera para tener las oportunidades que se merecen: en España, la I+D da risa. En aquellos tiempos, personas sin ninguna formación podían emigrar a Alemania, Francia o Bélgica, a buscar empleos no cualificados. Ahora cuesta encontrar un trabajo digno aquí incluso teniendo formación universitaria, másters e idiomas. A veces, incluso con todo esto puedes llegar a cobrar mil euros: ¿os suena lo de la generación de mileuristas? Seguro que ellos no saben ni lo que significa.
2. Mi próxima hipoteca supondrá el 100% de mi sueldo y parte del de mi marido, y así durante 30 años. Antes las madres se quedaban en casa: en el caso del que hablo, éramos dos parejas de jóvenes treintañeros, 3 de 4 de nuestras madres se quedaron en casa a cuidar de los hijos mientras los padres iban a trabajar. En mi caso, mi madre sí trabajaba porque era separada. Por tanto, con un sueldo llegaban más o menos a final de mes. Ahora mi sueldo es imprescindible para pagar la hipoteca. No tengo opción.
3. Es cierto que los jóvenes de hoy viajamos más. Hemos crecido en democracia, queremos conocer algo más que el sol y la playa, no hay fronteras en Europa, viajamos libremente y sabemos idiomas. En los tiempos de nuestros padres, los jóvenes europeos (británicos, nórdicos, etc) eran los que disfrutaban de ese privilegio. Los tiempos han cambiado y viajar forma parte de nuestra cultura: los vuelos de bajo coste nos permiten alguna escapada de vez en cuando pero, aún así, los jóvenes españoles no somos los más viajeros de Europa (en parte por las diferencias en el coste de la vida debido a la desigualdad de sueldos).
4. Mi madre es pensionista, las madres de mis amigos no trabajan (fuera de casa) y sus padres o están jubilados o pensando en la jubilación. De aquí a 30 años no sabemos si nosotros podremos jubilarnos antes de los 65: no paran de sonar campanas sobre el retraso de la edad de jubilación. Dejaremos de pagar la hipoteca poco antes de jubilarnos pero no sabemos cuándo ni quién pagará nuestra pensión.
5. En los tiempos de nuestros padres el fenómeno de la inmigración era algo más bien interno. Los movimientos migratorios se producían entre comunidades (hacia Madrid, Catalunya y País Vasco, principalmente) o hacia Alemania, Francia o Bélgica, principalmente. Ahora, a España llegan diariamente inmigrantes del Norte de África, Este de Europa y Suramérica. Espero que esto no suene xenófobo –no es mi intención, ni muchísimo menos- pero en mi opinión la inmigración descontrolada provoca una precarización de los empleos no cualificados. No echo la culpa a los inmigrantes de ese fenómeno, sino a los empresarios que se aprovechan del momento para aumentar sus capitales a costa de la explotación de los inmigrantes.
6. El franquismo ha sido la época más oscura de nuestra historia reciente: carecían de ciertas libertades básicas… no obstante, muchos padres hablan con nostalgia de los guateques de aquellos tiempos y la seguridad ciudadana de la que disfrutaban. Es cierto que, siempre desde la clandestinidad y jugándose la libertad física, buscaban la información como un tesoro muy preciado. Hoy en día disfrutamos de la democracia pero somos esclavos del pensamiento único, la banalización de la información y de la libertad. Aquellas generaciones que dicen que lucharon por las libertades ahora forman parte del stablishment: son los jefes que nos pagan una miseria, los banqueros a quienes pagamos el yate y el jet privado, los especuladores a quienes compramos los pisos a precios de escándalo o los mandatarios que nos oprimen a fuerza de controlarlo todo.
7. En mi vivienda actual no puedo tener hijos porque no tengo espacio físico donde meterlos: vivo en un piso con dos habitaciones, una para mí y mi marido y la otra para mi abuela, que vive con nosotros. Cuando nos cambiemos de piso, tendremos cuatro habitaciones pero escasas posibilidades de afrontar el gasto que supone un hijo (aparte del riesgo laboral que supone para mí quedarme embarazada al año de entrar en la empresa). En mi familia somos siete hermanos, en la familia de mi marido, tres, y en la de mis amigos, dos por cabeza: sale una media de 3,5 hijos por pareja en la generación de nuestros padres. En nuestra generación yo y mi marido no tenemos hijos y mis amigos tienen uno: sale una media de 0,5.
He hablado de mi caso y hago la comparativa sólo con la generación de mis amigos y mía, y la de nuestros padres pero ¿crees que este caso es aislado o es la media nacional? Me interesa mucho tu punto de vista: espero tus comentarios.
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