¿Se te han acabado las vacaciones?
25 08 2008Aseguran los guruses y gurusas de esta moda que es la opinión pseudocientÃfica que la interrelación entre cuerpo y mente es tan bestial que si te pica un huevo es posible que ello se deba a alguna frustración que desarrollaste durante la etapa fálica. Esto viene a cuento porque anoche yo sufrà una gastroenteritis de caballo a menos de diez horas de empezar a currar después de tres semanas de vacaciones y no sé si justificarlo con lo psicosomático o pensar mal del estado de las patas de cerdo a la brasa que me trinqué para comer; la cuestión es que he pasado una noche de perros, con las tripas haciendo estragos, doblándome en dos y provocando episodios que entran dentro de lo meramente escatológico. Como guerra quÃmica lo ha definido esta mañana mi marido, con eso lo digo todo.
La cuestión es que, por lo menos, en la empresa tratan de aligerarnos el varapalo que supone retomar la rutina laboral obsequiándonos con la jornada intensiva asà que mi menda estaba a las quince horas veinte minutos en casa, mirando las noticias noticiosas con sus siempre originales reportajes y, cómo no, como todos los finales de todos los meses de agosto de los últimos veintimil años, toca hablar de la vuelta al trabajo. Expertos con másteres, postgrados y mucha verborrea explican los sÃntomas de ese fenómeno social ultramoderno que supone volver al curro. Amparados en sesudos estudios de prestigiosas universidades de nombre impronunciable nos aseguran que esa mala leche que de toda la vida nos florece el primer lunes de trabajo después de ese paraÃso vital que suponen las vacaciones; sÃ, ese vacÃo que invade nuestro alma de asalariados mientras preparamos la mochila para el dÃa siguiente, no es otra cosa que los sÃntomas impepinables de algo que los que saben de esto llaman depresión postvacacional.
Asà que, ya sabes, si te duele la cabeza, no te puedes concentrar, te sudan las manos, tienes naúseas, palpitaciones, dolor muscular, te sientes triste, tenso e irritable, sientes fatiga, sensación de ahogo, no tienes hambre ni sueño y te duelen las tripas es que o estás a punto de morir o se te han acabado las vacaciones.
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