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La vecina, su neurona y el cambio climático

9 04 2008

- Menos mal que vamos hacia la desertización y no hacia la glaciación porque sino…

Soltó por su bocaza la vecina, el otro día.

Conté hasta catorce mil y decidí seguir con lo mío sin apartar la mirada de la pantalla. Es cierto que hice el amago de soltarle una de mis perlas, giré la cabeza y pensé: -Hay veces que es más humillante un silencio que un insulto. Pero no se dio por aludida y siguió:

- Con lo bien que se está en estos días de calorcito y sol. ¿Te imaginas todo el año con frío, como en Islandia?

La verdad es que me lo imagino y me encanta porque yo prefiero mil veces el frío al calor… pero en aquel momento preferí seguir haciéndome la sorda. Un compañero le dio coba y me dejó tranquila pero hoy ha vuelto a la carga.

- A ver si llueve porque la verdad es que estoy preocupada… no puedo regar el jardín. ¿Sabías que pueden multarte si te pillan regando con agua corriente?

No tengo plantas porque el vegetal que más ha durado en mi casa fue una lechuga que se nos olvidó en el fondo del cajón de las verduras. Nunca me regales una planta… por su bien.

En ese momento me he acordado de que esta semana hemos recibido en casa una especie de flotador en forma de cubo que debíamos rellenar de agua e introducir en la cisterna del lavabo; con esta iniciativa el Ayuntamiento nos propone el ahorro de tropecientos mil metros cúbicos de agua al año. Y no se me ocurre otra cosa que preguntarle (la vecina también vive en mi pueblo):

- ¿Has instalado el cacharro ese que nos ha mandado el Ayuntamiento para ahorrar agua del retrete?

- Mmm…, ¿eso? Bueno, no, porque… no sé… era un engorro y luego… ¿no se limpiará bien el retrete, no? Si cada vez que van los niños a hacer caquita tengo que mirar a ver si se ha marchado todo… Es un poco rollo ¿no?

Claro, se me olvidaba que prefieres la desertización del planeta a una brizna de mierda en tu taza del wáter (y no es por entrar en detalles íntimos pero esta la escobilla la debe de coger poco porque su ex le paga una chacha que le hace la faena todos los días). Pero eso es otro tema. El tema es que hay gente egoísta y luego está la vecina.

Seguro que su vida ideal debe de ser tener un sol para ella sola y una nube encima de su jardín que descargue agua por orden de un mando a distancia. Y ya puestos que sus hijos caguen flores con olor a patchouli y así tener un centro de mesa con flores frescas todos los días.

Me he prometido contar hasta cuatrocientos mil la próxima vez que la vecina saque la neurona a pasear.

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Etiquetas: bocazas | egoísmo

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La vecina

13 02 2008

Me vienen a la cabeza dos misterios en el mundo con los que me iré a la tumba:

Uno: Qué le dice Bill Murray a Scarlett Johansson en la última escena de Lost in Translation

Dos: Qué le pasa a mi vecina

Mi vecina es mi compañera de curro. En la oficina vivimos en mesas adosadas y de vecina tengo a una mujer de esas que dan mala fama al gremio mujeril. El lado positivo es que he recuperado la capacidad de sorprenderme con las cosas; el lado negativo es que me tiene hasta los cojones.

Un día me cuenta su último polvo, otro su último recibo del agua (tal y como os lo digo -y en plan taladro-)… Y hoy ha tocado ignorarme: oca a oca y me enfado porque me toca. Así llevo con ella más de seis meses, tratando de descubrir el algoritmo que defina su compartamiento: a estas alturas estoy por proponer que lo añadan a la lista de Hilbert.

He perdido la cuenta de las veces que me ha montado pollos porque dice que no la escucho: tengo la mala costumbre de ponerme a trabajar cuando trabajo y parece que eso la saca de sus casillas, especialmente los días que viene con ganas de contarme su vida superguay, que son el 90% de las semanas. Estoy empezándome a pensar muy seriamente montar un blog sobre su vida.

Luego hay esos días en que no me responde ni a preguntas profesionales: me ignora descaradamente, tratando de devolverme la moneda no sé a santo de qué, como por ejemplo hoy. Me parece que confunde oficina con patio de colegio: “Pos ya no te ajunto”. Pues vale.

En fin… ya lo dijo Napoleón: “Hay batallas que se ganan huyendo”

Pues eso.

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Etiquetas: compañeros de trabajo

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