Abr 192008
No sé si os acordaréis de aquel nadador guineano que participó en los Juegos Olímpicos de Sydney 2000, se llamaba Éric Moussanbani y despertó la simpatía de medio mundo a raíz de su lamentable actuación en las primeras eliminatorias de los 100 metros libres. No sólo quedó el último sino que tardó el doble de tiempo que el primero empleando un estilo digamos “poco ortodoxo” (estilo pato mareado, concretamente). La cuestión es que aquel ridículo originó una corriente de simpatía global sin precedentes en torno a aquel antihéroe, eclipsando incluso al mismísimo ganador de la prueba.
La… continúa leyendo

Mis tweets 
COMENTARIOS