Mar 172010
Redimidos o rendidos. Al final eso es lo que somos. Parte del redil u ovejas descarriadas: esa es la disyuntiva en la que nos balanceamos torpemente, atenazados en parte por lo que los demás esperan de nosotros. Vivimos tanto hacia fuera, tanto hacia los demás que a veces perdemos nuestra identidad para confundirnos entre la masa, ese monstruo que devora sueños, ilusiones y castillos en el aire. Hasta que un día te das cuenta de que en la implacable soledad ante el espejo sólo hay una mirada posible, una verdad… continúa leyendo

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